Gabby se cayó de un árbol cuando todavía no abría los ojos. Una tarde de lluvia aterrizó en el zapato de Mía cuando bajaba del bus escolar. Mía la recogió y dijo una sola cosa: tenemos que ayudarla.
Así que aprendimos todo lo que pudimos. Tetero cada cuatro horas, un nido calentito hecho a mano y después una casa más grande donde despertaron sus instintos. Al poco tiempo andaba suelta por todos lados y jugaba con Tesla, nuestra perra.
Cuando estuvo grande, fuerte y rápida, la llevamos al árbol detrás de la casa. Nunca se fue del todo. Cada mañana persigue a las niñas entre los árboles camino a la escuela, y cada tarde pasa por el patio a buscar sus snacks. Si la llamas, viene.
De ahí nace nütz: algo pequeño que no debía sobrevivir y que hoy corre libre.
nütz — un proyecto de nuthaüs.